Este año, nuestros estudiantes también tuvieron la oportunidad de conocer un rincón muy especial de Irlanda: las Islas Aran, un lugar donde el tiempo parece ir más despacio y las tradiciones se conservan intactas.
Salimos de Galway por la mañana para dirigirnos al puerto y tomar el ferry hacia Inis Mór, la mayor de las islas. El trayecto por mar ya fue toda una experiencia: el paisaje de la bahía, el aire fresco y la sensación de alejarse poco a poco de la costa creaban el ambiente perfecto para lo que nos esperaba.
Al llegar, recogimos las bicicletas para recorrer la isla sobre ruedas, siempre en compañía de los monitores. Este medio de transporte nos permitió disfrutar a nuestro ritmo de los muros de piedra, los campos verdes y las vistas al Atlántico, además de detenernos en lugares emblemáticos como el fuerte prehistórico de Dún Aonghasa.
Uno de los aspectos que más impresionó a los estudiantes fue conocer cómo vive la gente en Inis Mór. Sus habitantes, con un estilo de vida tranquilo y muy ligado a la naturaleza, mantienen vivas costumbres centenarias y hablan irlandés como lengua habitual. Incluso tuvimos ocasión de conversar con algunos de ellos, lo que convirtió la excursión en una auténtica lección de cultura y hospitalidad.
La jornada concluyó con el regreso en ferry al continente, cansados por el pedaleo pero encantados con la experiencia y con la sensación de haber visitado un lugar único, donde la esencia de Irlanda se conserva como en pocos sitios.





