Antes de que existieran los disfraces y las calabazas, Irlanda ya celebraba una festividad mágica: Samhain, el antiguo festival celta que marcaba el final del verano y el comienzo del invierno.
Para los celtas, Samhain era un momento de transición, cuando el velo entre el mundo de los vivos y el de los espíritus se hacía más fino. Se encendían hogueras para protegerse, se dejaban ofrendas a los antepasados y se contaban historias alrededor del fuego. Con el paso del tiempo y la expansión de la cultura irlandesa, estas tradiciones cruzaron el Atlántico y dieron origen al Halloween moderno.
Hoy, Irlanda sigue celebrando el espíritu de Samhain: en ciudades como Galway o Derry hay desfiles, música tradicional y fiestas donde la historia se mezcla con la diversión. En clase, octubre se convierte en el mes perfecto para descubrir el vocabulario de Halloween, decorar el aula y aprender más sobre esta festividad que tiene sus raíces en la cultura irlandesa.
Así que la próxima vez que veas una calabaza iluminada, recuerda que su historia empezó hace miles de años, en Irlanda.





